jueves, 22 de noviembre de 2018

Ilustraciones

COMIENZOS PEQUEÑOS
Un hombre casi desconocido estaba predicando un domingo a un pequeño grupo de
personas en una capillita metodista de Inglaterra. Entre el auditorio estaba un muchacho
de quince años, que se había visto obligado a entrar a la capilla por una tormenta de
nieve que azotaba la comarca. El hombre hablo sobre el texto "Mirad a mí y sed salvos,"
y mientras tartamudeaba y seguía como mejor podía, la luz del cielo entró en el corazón
del joven. Salió de la capilla, salvado por Cristo, y pronto llegó a ser conocido como "el
muchacho predicador." Se llamaba C. H. Spurgeon.

LAS PEQUEÑAS ZORRAS
Escuchemos a Hudson Taylor: "Cuan numerosas son las pequeñas zorras. Situaciones
comprometedoras. Desobediencia a la voz de Dios. Pequeñas satisfacciones dadas a la
carne. Y... ¿el resultado? ... Que son sacrificados la belleza y el fruto de la viña.
EL NIÑO Y EL LIBRO PESADO
Me agrada pensar en Jesús como el que lleva nuestras cargas. Un pastor estaba un día
mudando su biblioteca a un cuarto del primer piso de la casa. Mientras subía la escalera
con una carga de libros, su hijito entró y expresó el deseo de ayudar a papá. Entonces el
hombre le dijo que trajera algunos libros. Cuando se dio vuelta, vio que el niño había
podido subir unos escalones, y que llevaba en sus brazos el libro más voluminoso de la
biblioteca. Pero no podía subir más. El libro era demasiado grande. Y el chico se sentó a
llorar.
El padre se inclinó, lo levantó en sus brazos, y libro y todo, lo llevó arriba. Es lo que
hará Cristo si tú se lo permites. Te llevará a ti, con todas tus cargas.

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Serie: Mandamiento Bíblico

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