En los últimos veinte años, el monje Budista, Hua Chi, de 70 años de edad,
se ha hincado tantas veces para orar en el mismo lugar que ha dejado huellas
profundas y permanentes de sus pies en el piso de madera de su templo en
Tongren, Qinghai, en la China, reportó recientemente el dailymail.com.uk.
Hua Chi
llega todos los días al templo antes del amanecer y coloca sus pies en el mismo
sitio y se inclina para orar miles de veces antes de caminar por los entornos
del monasterio, que data desde los 1300 d.C. Al principio oraba entre dos y
tres mil veces al día, pero que últimamente nada más alcanza a hacerlo mil
veces, y en lo más frío del invierno unas quinientas veces. Las huellas tienen
tres centímetro de profundidad, según Reuters.com. El ejemplo del anciano ha
inspirado a varios monjes jóvenes a seguir en sus pisadas.
Sí, sí, ya sé que
eres cristiano pero, ¿tú oras? ¿Cuántas veces al mes? (1 Tesalonicenses 5.17)
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