Personajes del Antiguo Testamento. N° 3.
Héctor Alves, 1896-1978.
Parte de una serie publicada mayormente
en los años 1970 en la revista Truth & Tidings
Parte de una serie publicada mayormente
en los años 1970 en la revista Truth & Tidings
Noé, un heredero de justicia
Aprendemos varias
lecciones importantes de la vida y las obras de Noé. Hebreos 11 contiene un
versículo por demás llamativo que nos cuenta siete cosas acerca del patriarca:
Fue
advertido por Dios
Actuó
por fe
Fue
movido por temor reverencial
Preparó
un arca
Salvó
a los suyos
Condenó
al mundo
Fue
hecho heredero de la justicia que viene por la fe.
Nuestro estudio
versará sobre Noé antes, durante y después del diluvio.
Antes del diluvio
En los días de Noé
... comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que
entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos, Lucas 17.27.
Pedro dice que la paciencia de Dios esperaba en ese tiempo de inmoralidad y
corrupción. En medio de todo esto Noé halló gracia. Era "varón justo, era
perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé". Era predicador de justicia.
No se nos informa por
cuánto tiempo predicó este hombre, ni cuánto tiempo ocupó en la construcción
del arca. Es común oír que la construcción se prolongó por 120 años y que Noé
predicaba acerca del venidero diluvio en ese lapso. Pero sus hijos ya eran
casados cuando Dios le habló del evento, 6.18, y el 5.32 establece que
"siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a
Jafet". Según el 11.10, dos años
después del diluvio Sem era de 100 años. Se ve, entonces, que el arca fue
construida en algún lapso de un poco más de cien años entre esas fechas.
Los 120 años
mencionados en el 6.3 posiblemente están referidos a que la longevidad iba a
ser reducida drásticamente, o a que se concedería un hiato antes de venir el
juicio del diluvio. Pedro tenía ese período en mente al escribir que algunos
eran desobedientes mientras tardaba el juicio divino. Los contemporáneos de Noé
no podían comprender que sobrevenía un diluvio; nunca habían visto una lluvia.
Pero Noé no se dejó ser vencido; él continuó con la construcción, confiado en
tan sólo la palabra de Dios.
La orden fue,
"Entra tú y toda tu casa en el arca", y Noé entró en gran fe. Veía un
cielo despejado de nubes y no sabia qué era lluvia ni neblina, y mucho menos
agua suficiente como para hacer flotar ese gran edificio. Posiblemente fue
objeto de burla, pero no está registrado. Pero, "vino el diluvio y los
destruyó a todos". Leemos cuatro veces que las aguas prevalecieron; dentro
de poco pereció toda la humanidad.
Durante el diluvio
Entonces hubo la espera
larga, la vigilia. No tenemos que entrar en detalle acerca de los meses que la
familia pasó en el arca. "Jehová cerró la puerta", así que todo
estaba bien. Vemos el premio de la fe de Noé cuando salieron, y sin duda las
ocho personas se alegraron por haber sido "salvadas por agua", 1
Pedro 3.20.
Después del diluvio
"Sal del
arca" fue la orden, y Noé salió. Leemos en seguida que edificó un altar a
Jehová. La fe de este hombre pasó, por decirlo así, del arca a Dios mismo. Él
había sido instruido a construir el arca pero levantó el altar voluntariamente,
y de una vez ofreció holocaustos al Señor. Puede ser que Abel haya hecho un
altar para ofrecer sobre él sus ofrendas al Señor, pero el de Noé es el primero
mencionado en las Escrituras. El hombre que hizo el arca para la salvación de
su casa podía hacer un altar de holocausto del cual Jehová percibió olor grato.
Cuán bueno es, cuando Dios haya salvado a nuestra familia, poder ofrecerle a Él
el sacrificio de alabanza.
Pero hay también una
historia triste: "Después comenzó Noé a labrar la tierra" cual hombre
terrenal. Plantó una viña. No había nada malo en eso; posiblemente tenía en
mente proveer para la familia. Pero, "bebió del vino, y se embriagó".
Esto condujo a su caída, pero aquí tampoco vamos a entrar en detalles.
Noé no tenía excusa;
bebió en exceso. Así como otros mencionados en las Escrituras, este patriarca
comenzó bien, continuó bien y terminó mal. Al salir del arca él tenía un
comienzo nuevo y una gran oportunidad para servir a Dios. Romanos 15.4 aplica:
" las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se
escribieron". La última parte de Génesis capítulo 9 es una página negra en
la historia humana.
La caída triste de
Noé nos enseña cuatro lecciones:
1.
Él andaba
con Dios al principio, pero sin un cambio de naturaleza,
no obstante todo lo que Dios había hecho por él.
no obstante todo lo que Dios había hecho por él.
2.
Es
peligroso familiarizarse con lo que puede ser para nuestro uso
pero no es para nuestro abuso. "Todo me es lícito, pero no todo conviene".
pero no es para nuestro abuso. "Todo me es lícito, pero no todo conviene".
3.
Debemos
ser vigilantes; un creyente nunca está exento de caída.
"El que piensa estar firme, mire que no caiga".
"El que piensa estar firme, mire que no caiga".
4.
El buen
comienzo no garantizó que Noé iba a terminar bien, y así es con cada uno
de nosotros. Sabemos de hombres espirituales que oraban no terminar
sus vidas siendo viles.
de nosotros. Sabemos de hombres espirituales que oraban no terminar
sus vidas siendo viles.
Noé vivió 950 años
pero el registro inspirado guarda silencio acerca de los últimos 300 años de su
vida. La
Biblia dice: “Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las
reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre”, Deuteronomio
29:29.
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