Personajes del Antiguo Testamento. N° 6.
Héctor Alves, 1896-1978.
Parte de una serie publicada mayormente
en los años 1970 en la revista Truth & Tidings
Parte de una serie publicada mayormente
en los años 1970 en la revista Truth & Tidings
Abraham, el amigo de Dios
La vida de Abraham es
una de las narraciones más interesantes en todo el Antiguo Testamento. Su
biografía es tal vez la más completa, ya que ocupa Génesis 11 al 25 y varias
otras referencias. Tres veces él es llamado el amigo de Dios, 1 Crónicas 20.7,
Isaías 41.8 y Santiago 2.2. Cinco palabras sirven de resumen de su vida:
"la obediencia de la fe". El Espíritu Santo relata sus fracasos y sus
logros, todo escrito para nuestra instrucción.
Se han escrito tomos
sobre este hombre sobresaliente que Génesis 17.4 llama padre de muchedumbre de
gente y Romanos 4.11 llama padre de todos los creyentes.
En cuanto a su título
de amigo de Dios, esta relación está al alcance de todos nosotros. Nuestro
Señor dijo: "Sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando". No
dudamos de que ésta haya sido una de las razones por que Abraham ganó el título;
la obediencia engendra amistad. Por otro lado, "¿No sabéis que la amistad
del mundo es enemistad contra Dios?" Santiago 4.4.
Algunos temas
sobresalientes en el registro que tenemos de este hombre (no los mencionamos
ahora en su secuencia cronológica) son su país, llamamiento y valor; su fe en
cuanto al nacimiento de Isaac y su obediencia al ofrecerlo; su separación de
Lot; sus "miradas"; las tres grandes promesas de parte de Dios; su
conquista de reyes y su conversación con Melquisedec; y el pacto de Dios con
Abraham. Veamos brevemente algunos.
Dios llamó a Abraham
Posiblemente Job y
Abraham eran contemporáneos. Quizás Job vivió en la primera parte de la vida de
Abraham cuando todavía en Mesopotamia, pero sin conocer el uno al otro. Sea
como fuere, estos dos patriarcas difieren grandemente. Job le conocía a Dios de
una manera que Abraham desconocía al principio. Es probable que Job haya vivido
y muerto en la tierra de Uz; no estamos seguros dónde quedaba. Abraham era
peregrino en la gran parte de su larga vida, una caracterizada por tiendas y
altares. La historia de la vida de Job no está vinculada con el pueblo de Dios
como es la de Abraham. Ninguno de los propósitos de Dios para su pueblo
terrenal se relacionaba con Job, mientras que el pacto de Dios con Abraham está
entretejido en la historia de Israel.
Cuatro siglos habían
pasado desde el diluvio y durante aquel tiempo hubo mucha migración. Los hijos
de Jafet fueron al norte y ocuparon lo que es hoy día Europa y Asia. Los hijos
de Cam fueron a sur, aparentemente a la tierra fértil de Caldea. Aquí
encontramos una familia de los hijos de Sem, probablemente cerca de la boca del
Eufrates. Algunos colocan a Ur más al norte, en un lugar que ahora sería un día
de viaje de Harán, pero lo vemos dudoso a la luz de acontecimientos
posteriores. Probablemente Ur estaba cerca del Golfo Pérsico, en el sur de
Mesopotamia (Irak hoy por hoy).
Los descendientes de
Noé, específicamente los hijos de Cam, practicaban la idolatría. Josué 24.15
alude a "los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron
al otro lado del río", o más allá del Eufrates. Abraham nació y se crío en
medio de esta idolatría. Hay una tradición que él se oponía a ella, pero nada
sabemos de esto de las Escrituras.
Génesis 12.1 relata
el llamamiento de Abraham: "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la
casa de tu padre, a la tierra que te mostraré". El 11.31 ya había
comentado: "Tomó Taré a Abram su hijo y a Lot hijo de Harán". Si esto
presenta un problema, las palabras de Esteban en Hechos 7.2 al 4 lo aclara:
"El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en
Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de tu
parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. Entonces salió de la tierra de
los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a
esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora".
El Dios de la gloria
le apareció. Aquellos que creen en teofanías en el Antiguo Testamento explican
que esta es la primera; Dios apareció a un hombre en la persona de su Hijo,
llamado a veces el Ángel de Jehová. Ningún hombre jamás ha visto a Dios, así
que puede ser que el Dios de la gloria que le apareció al patriarca era el Hijo
de Dios en forma humana, como también en Génesis 18.1, "le apareció Jehová
en el valle de Mamre".
Para cualquiera de
nosotros hubiera sido difícil comprender plenamente cuando "se fue Abram,
como Jehová le dijo". No fue apenas un llamamiento a alejarse de la
idolatría, aunque esto estaba incluido, sino un llamado a dejar su patria y los
suyos. Más de esto, él debía ir a una tierra de la cual no sabía nada. No sabía
adónde, a qué distancia ni a qué.
Continuara
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