viernes, 29 de diciembre de 2017

Personajes del Antiguo Testamento.        N° 6.

Héctor Alves, 1896-1978.
Parte de una serie publicada mayormente
 en los años 1970 en la revista Truth & Tidings

Abraham, el amigo de Dios

La vida de Abraham es una de las narraciones más interesantes en todo el Antiguo Testamento. Su biografía es tal vez la más completa, ya que ocupa Génesis 11 al 25 y varias otras referencias. Tres veces él es llamado el amigo de Dios, 1 Crónicas 20.7, Isaías 41.8 y Santiago 2.2. Cinco palabras sirven de resumen de su vida: "la obediencia de la fe". El Espíritu Santo relata sus fracasos y sus logros, todo escrito para nuestra instrucción.
Se han escrito tomos sobre este hombre sobresaliente que Génesis 17.4 llama padre de muchedumbre de gente y Romanos 4.11 llama padre de todos los creyentes.
En cuanto a su título de amigo de Dios, esta relación está al alcance de todos nosotros. Nuestro Señor dijo: "Sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando". No dudamos de que ésta haya sido una de las razones por que Abraham ganó el título; la obediencia engendra amistad. Por otro lado, "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?" Santiago 4.4.
Algunos temas sobresalientes en el registro que tenemos de este hombre (no los mencionamos ahora en su secuencia cronológica) son su país, llamamiento y valor; su fe en cuanto al nacimiento de Isaac y su obediencia al ofrecerlo; su separación de Lot; sus "miradas"; las tres grandes promesas de parte de Dios; su conquista de reyes y su conversación con Melquisedec; y el pacto de Dios con Abraham. Veamos brevemente algunos.

Dios llamó a Abraham

Posiblemente Job y Abraham eran contemporáneos. Quizás Job vivió en la primera parte de la vida de Abraham cuando todavía en Mesopotamia, pero sin conocer el uno al otro. Sea como fuere, estos dos patriarcas difieren grandemente. Job le conocía a Dios de una manera que Abraham desconocía al principio. Es probable que Job haya vivido y muerto en la tierra de Uz; no estamos seguros dónde quedaba. Abraham era peregrino en la gran parte de su larga vida, una caracterizada por tiendas y altares. La historia de la vida de Job no está vinculada con el pueblo de Dios como es la de Abraham. Ninguno de los propósitos de Dios para su pueblo terrenal se relacionaba con Job, mientras que el pacto de Dios con Abraham está entretejido en la historia de Israel.
Cuatro siglos habían pasado desde el diluvio y durante aquel tiempo hubo mucha migración. Los hijos de Jafet fueron al norte y ocuparon lo que es hoy día Europa y Asia. Los hijos de Cam fueron a sur, aparentemente a la tierra fértil de Caldea. Aquí encontramos una familia de los hijos de Sem, probablemente cerca de la boca del Eufrates. Algunos colocan a Ur más al norte, en un lugar que ahora sería un día de viaje de Harán, pero lo vemos dudoso a la luz de acontecimientos posteriores. Probablemente Ur estaba cerca del Golfo Pérsico, en el sur de Mesopotamia (Irak hoy por hoy).
Los descendientes de Noé, específicamente los hijos de Cam, practicaban la idolatría. Josué 24.15 alude a "los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río", o más allá del Eufrates. Abraham nació y se crío en medio de esta idolatría. Hay una tradición que él se oponía a ella, pero nada sabemos de esto de las Escrituras.
Génesis 12.1 relata el llamamiento de Abraham: "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré". El 11.31 ya había comentado: "Tomó Taré a Abram su hijo y a Lot hijo de Harán". Si esto presenta un problema, las palabras de Esteban en Hechos 7.2 al 4 lo aclara: "El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora".
El Dios de la gloria le apareció. Aquellos que creen en teofanías en el Antiguo Testamento explican que esta es la primera; Dios apareció a un hombre en la persona de su Hijo, llamado a veces el Ángel de Jehová. Ningún hombre jamás ha visto a Dios, así que puede ser que el Dios de la gloria que le apareció al patriarca era el Hijo de Dios en forma humana, como también en Génesis 18.1, "le apareció Jehová en el valle de Mamre".
Para cualquiera de nosotros hubiera sido difícil comprender plenamente cuando "se fue Abram, como Jehová le dijo". No fue apenas un llamamiento a alejarse de la idolatría, aunque esto estaba incluido, sino un llamado a dejar su patria y los suyos. Más de esto, él debía ir a una tierra de la cual no sabía nada. No sabía adónde, a qué distancia ni a qué.

Continuara


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