martes, 17 de abril de 2018

Joel 3:1-21


Joel 3:1-21

LANZAS Y HOCES

¿Convertir lanzas en hoces u hoces en lanzas? Las dos son figuras proféticas que nos hablan del futuro.
1. Los impíos.
Estos usan su inteligencia, su ingenio y su sabiduría para crear armas de guerra (v. 10). Lo hacen para sentirse fuertes, y así el hombre se jacta, no sólo contra el hombre, sino contra Dios. Confiar en las armas es despreciar a Dios como protector de los que en él confían. Vanagloriarse de ellas es desafiar a Dios diciendo que podrán escapar de sus castigos. Pero sus armas y su valentía no los librarán del seguro castigo de Dios (v. 13; Ap. 14:19,20).
2. Los que buscan a Dios.
Estos serán instruidos por Dios y buscarán usar sus inventos destructores para beneficio de la humanidad (Is. 2:3). Cuando Dios haya logrado este cambio en las naciones, vendrán los años de prosperidad y felicidad para su pueblo que será purificado para siempre y habitado por Dios “por generación y generación” (v. 20). ¡Glorioso futuro para Israel!, pero el nuestro, como iglesia de Cristo, ¡es más glorioso aún!

jueves, 12 de abril de 2018

Joel 2:12-32


Joel 2:12-32

“PAN, MOSTO Y ACEITE”

Este capítulo nos presenta la triple función del Espíritu:
1. Llevar al arrepentimiento (Jn. 16:8).
La figura de rasgar el corazón y no el vestido (v. 13) la entenderían mejor ellos que nosotros, pues tenían la costumbre de rasgar su vestido para manifestar desacuerdo. El arrepentimiento no es externo sino interno y va acompañado de ayuno y lágrimas (vs. 15,17).
2. Instruir a los hijos de Dios (Jn. 16:13). Aquí la figura es (v. 19):
a) Pan, la Palabra de Dios interpretada por el Espíritu.
b) Mosto, la alegría de Cristo que da la presencia del Espíritu.
c) Aceite, el sello del Espíritu (Ef. 1:13) con que somos ungidos al aceptar a Cristo como Señor.
3. Fortalecer a los que han muerto al pecado (Ro. 8:11).
La manifestación de este poder nos habla del testimonio público que Dios pide de sus hijos. A veces será en grandes ocasiones (Hch. 2:2,3, 17-21) y a veces durante el diario vivir (Jn. 15:26,27).
Las experiencias del que recibe el derramamiento del Espíritu son: “Profetizarán” (hablar en nombre de Dios), “soñarán sueños” (entender los misterios de Dios) y “verán visiones” (conocer la voluntad de Dios con respecto a algo en particular). Esto trae madurez en el Señor.

Joel 2:12-32


Joel 2:12-32

“PAN, MOSTO Y ACEITE”

Este capítulo nos presenta la triple función del Espíritu:
1. Llevar al arrepentimiento (Jn. 16:8).
La figura de rasgar el corazón y no el vestido (v. 13) la entenderían mejor ellos que nosotros, pues tenían la costumbre de rasgar su vestido para manifestar desacuerdo. El arrepentimiento no es externo sino interno y va acompañado de ayuno y lágrimas (vs. 15,17).
2. Instruir a los hijos de Dios (Jn. 16:13). Aquí la figura es (v. 19):
a) Pan, la Palabra de Dios interpretada por el Espíritu.
b) Mosto, la alegría de Cristo que da la presencia del Espíritu.
c) Aceite, el sello del Espíritu (Ef. 1:13) con que somos ungidos al aceptar a Cristo como Señor.
3. Fortalecer a los que han muerto al pecado (Ro. 8:11).
La manifestación de este poder nos habla del testimonio público que Dios pide de sus hijos. A veces será en grandes ocasiones (Hch. 2:2,3, 17-21) y a veces durante el diario vivir (Jn. 15:26,27).
Las experiencias del que recibe el derramamiento del Espíritu son: “Profetizarán” (hablar en nombre de Dios), “soñarán sueños” (entender los misterios de Dios) y “verán visiones” (conocer la voluntad de Dios con respecto a algo en particular). Esto trae madurez en el Señor.

Joel 2:12-32


Joel 2:12-32

“PAN, MOSTO Y ACEITE”

Este capítulo nos presenta la triple función del Espíritu:
1. Llevar al arrepentimiento (Jn. 16:8).
La figura de rasgar el corazón y no el vestido (v. 13) la entenderían mejor ellos que nosotros, pues tenían la costumbre de rasgar su vestido para manifestar desacuerdo. El arrepentimiento no es externo sino interno y va acompañado de ayuno y lágrimas (vs. 15,17).
2. Instruir a los hijos de Dios (Jn. 16:13). Aquí la figura es (v. 19):
a) Pan, la Palabra de Dios interpretada por el Espíritu.
b) Mosto, la alegría de Cristo que da la presencia del Espíritu.
c) Aceite, el sello del Espíritu (Ef. 1:13) con que somos ungidos al aceptar a Cristo como Señor.
3. Fortalecer a los que han muerto al pecado (Ro. 8:11).
La manifestación de este poder nos habla del testimonio público que Dios pide de sus hijos. A veces será en grandes ocasiones (Hch. 2:2,3, 17-21) y a veces durante el diario vivir (Jn. 15:26,27).
Las experiencias del que recibe el derramamiento del Espíritu son: “Profetizarán” (hablar en nombre de Dios), “soñarán sueños” (entender los misterios de Dios) y “verán visiones” (conocer la voluntad de Dios con respecto a algo en particular). Esto trae madurez en el Señor.

Joel 2:1-11


Joel 2:1-11

LA DISCIPLINA DE DIOS

Debemos distinguir tres clases de disciplina.
1. La disciplina formativa. Un conjunto de normas que se han de obedecer para lograr un desarrollo adecuado. Incluye el alejarse de todo aquello que puede ser perjudicial. Esta es la que emplea el deportista para mantenerse en forma y éste es el propósito de la Palabra de Dios (2 Ti. 3:14-17).
2. La disciplina correctiva. Es semejante a la primera, pero se aplica cuando aparece un defecto o un hábito perjudicial. Podemos pensar en la vara que se amarra al árbol que está creciendo torcido y de esto nos habla Hebreos 12:7-11.
3. La disciplina punitiva. Ésta viene como castigo, cuando ni la primera ni la segunda han tenido el efecto deseado. Podemos pensar en el árbol que ya creció torcido y que se ha de cortar para esperar que sus retoños crezcan mejor. A este punto había llegado Israel y Dios usaría a las naciones como ejecutores de su voluntad (v. 11). El pueblo sería talado esperando que el retoño (el remanente) fuera mejor.
¿Cómo respondo a la disciplina del Señor?


martes, 3 de abril de 2018

Joel 1:1-20


Joel 1:1-20

“DE ESTO CONTARÉIS A VUESTROS HIJOS”

Las pláticas padre-hijo, abuelo-nieto eran parte vital dentro de la estructura del hogar y de la nación hebrea. Es esta costumbre la que ha mantenido al pueblo unido entre sí y separado de los demás a través de todas las épocas que ha vivido. Esta costumbre fue apoyada por Dios, pero, qué contraste, en Éxodo 12:26,27 tenían que contar cómo la mano poderosa de Dios los había librado de sus enemigos. Aquí, su tema sería la disciplina de Dios que los había entregado a sus enemigos (vs. 3-7).
Hay un círculo interesante (vs. 9-13):
1. Del templo y de los sacerdotes no salió la instrucción necesaria.
2. Por tanto, del pueblo no hubo la obediencia que Dios pedía.
3. Como consecuencia, del campo no brotó el trigo, ni hubo mosto ni aceite.
Por esto no hubo con qué dar el diezmo a la casa de Dios ni de dónde traer ofrenda. Esto trajo luto a la casa de Dios.
Termina el cuadro de luto con el sufrimiento de las bestias del campo (v. 18).
Cuando nos quejamos de que las ofrendas son pocas, analicemos cuál es el esfuerzo que se pone en la enseñanza de la Palabra. ¡Las dos cosas se relacionan!

LA PROFECÍA DE JOEL, INTRODUCCIÓN


INTRODUCCIÓN A LA PROFECÍA DE JOEL
LA misión de Joel, como la de muchos profetas de su época, fue la de presentar al pueblo la destrucción que vendría porque habían dejado a Dios. Al presentar esta disciplina de Dios para el pueblo, también presenta un llamado al arrepentimiento, pues Dios no se complace en castigar y busca, de ser posible, aplazar o bien quitar el castigo de su pueblo.
Las langostas son un instrumento de disciplina, así lo presentó Moisés (Dt. 28:38-42) y Salomón (1 R. 8:37) quienes, como Joel, las ponen paralelamente con la invasión de ejércitos enemigos. La langosta era común por esos lugares y se piensa que una plaga real sirvió a Joel para hablarles de la figura (la invasión de Jerusalén por Babilonia). También puede verse, tras el lente de la profecía, una alusión a los castigos de Dios que aún aguardan a esta tierra (Ap. 8:7).
La profecía queda dividida en tres partes, y estas son:
EL EJÉRCITO DE JEHOVÁ. 1:1-2:11
El profeta, que presenta a las naciones como ministros de Dios para ejecutar su castigo sobre Israel, tal vez tiene en mente los mismos cuatro poderes que tuvo Daniel y Zacarías: Babilonia, Medo-Persa, Grecia y Roma.
EL ESPÍRITU DE JEHOVÁ. 2:12-32
Vemos su ministerio completo: llamando al arrepentimiento, saciando de bienes (pan, mosto, aceite) y llenando de poder a los siervos de Dios.
LA ESPADA DE JEHOVÁ. 3:1-21
Esta parte contrasta la espada de destrucción que vendrá contra las naciones gentiles y la espada de disciplina que posará sobre Jerusalén. Los primeros, que se habían enriquecido por causa de pillaje sobre los que sojuzgaban, serían asolados y dejados como desierto; los segundos, que habían sido despojados por las naciones, serían enriquecidos.
Los intérpretes de la ley ven, según el texto hebreo, una mención del Mesías en el versículo 2:23, y si esto es la “primera lluvia” que desciende del cielo, el derramamiento del Espíritu (2:28), que por su uso en Hechos 2:17, apunta al “otro Consolador”, nos da un cuadro hermoso de lo que nosotros, la iglesia, hemos recibido por la rebelión de Israel (Ro. 11:11-24).
                                                                                                       continuara.

Serie: Mandamiento Bíblico

Estos son los animales que comeréis,   no comeréis éstos:”, v. 2-3. Levítico 11. 1-8, 43-47; 1 Timoteo 4, 3-4. Leer. En Levítico 11 tene...