Joel 1:1-20
“DE ESTO CONTARÉIS A VUESTROS HIJOS”
Las pláticas padre-hijo,
abuelo-nieto eran parte vital dentro de la estructura del hogar y de la nación
hebrea. Es esta costumbre la que ha mantenido al pueblo unido entre sí y
separado de los demás a través de todas las épocas que ha vivido. Esta
costumbre fue apoyada por Dios, pero, qué contraste, en Éxodo 12:26,27 tenían que contar cómo la
mano poderosa de Dios los había librado de
sus enemigos. Aquí, su tema sería la disciplina de Dios que los había entregado a sus
enemigos (vs. 3-7).
1. Del templo y de los sacerdotes
no salió la instrucción necesaria.
2. Por tanto, del pueblo no hubo
la obediencia que Dios pedía.
3. Como consecuencia, del campo
no brotó el trigo, ni hubo mosto ni aceite.
Por esto no hubo con qué dar el
diezmo a la casa de Dios ni de dónde traer ofrenda. Esto trajo luto a la casa
de Dios.
Cuando nos quejamos de que las
ofrendas son pocas, analicemos cuál es el esfuerzo que se pone en la enseñanza
de la Palabra. ¡Las dos cosas se relacionan!
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