martes, 24 de abril de 2018

Efesios 5:1-33


Efesios 5:1-20  “IMITADORES DE DIOS”

Imitamos a la persona que amamos y admiramos. Dios es amor y Dios es luz, así que nosotros debemos andar en amor (v. 2) y debemos andar como hijos de luz (v. 8).
Andar así se demostrará en conducta (v. 3), en conversación (v. 4) y en carácter (v. 5). Andar en luz es apartarnos de lo que ofende a Dios y procurar hacer todo lo que le es agradable (v. 10). También es estar despiertos. Un muerto y uno que duerme tienen mucho en común: no hacen nada.
El creyente ya no está muerto en delitos y pecados así que, si está dormido, debe despertar y levantarse de entre los muertos. Andar en luz también es ser diligente y aprovechar bien el tiempo (vs. 15,16).
Sigue a esto otra exhortación basada en la Trinidad:
1. “Sed llenos del Espíritu” (v. 18). Esto afectará nuestro hablar y nuestro andar.
2. Debemos hablar y cantar “alabando al Señor” (v. 19). El creyente debe ser feliz y mostrarlo.
3. Debemos dar “gracias por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (v. 20). Esto afirmará nuestros motivos para vivir, hablar y andar en Cristo Jesús.

Efesios 5:21-33  LA FAMILIA

Hemos visto nuestra responsabilidad de andar en amor (v. 2), en luz (v. 8) y en sabiduría (v. 15). Esto lo debemos hacer en lo personal, en nuestras relaciones sociales, pero sobre todo en la vida familiar.
Unión, intimidad y amor deben caracterizar la vida conyugal entre creyentes y esto será fiel reflejo de la relación entre Cristo y su iglesia. De parte de la esposa hay sumisión en amor (vs. 22,25,29).
El Espíritu señala siete cosas que Cristo hace por la iglesia: dos en el pasado, cuatro en el presente y una en el porvenir glorioso cuando la iglesia ya no tendrá mancha, ni arruga, ni cosa semejante. Esto último también se describe en Apocalipsis, donde Juan ve a la desposada, esposa del Cordero (Ap. 19:7,8; 21:9).
Vale la pena considerar cuidadosamente estas siete cosas y que no se nos escape una sola de ellas al expresar nuestra gratitud y amor al Señor, a quien debemos estar sujetos. El matrimonio fue instituido en el Edén con este fin: ilustrar la unión entre Cristo y la iglesia. Gran misterio y gran ejemplo y responsabilidad para el marido y la mujer.

jueves, 19 de abril de 2018

Efesios 4:1-32


Efesios 4:1-16  UN ANDAR DIGNO

Entramos en la segunda parte de la epístola. Las bendiciones que hemos visto tienen sus correspondientes obligaciones. Dios ha hecho grandes cosas por nosotros y debemos andar en forma digna de tal vocación. La voz de la gracia no ordena, pues leemos: “os ruego”, pero esto debe ser tan fuerte como una orden para el corazón verdaderamente agradecido. Las alturas donde hemos sido puestos no deben producir orgullo sino humildad, mansedumbre, y paciencia (v. 2).
Hay un cuerpo: no nos toca diseñarlo, sino sólo reconocer que Dios lo ha formado y él es quien le da vida. Los esfuerzos humanos producen uniformidad mientras que el Espíritu produce unidad que es mucho mejor.
Las siete unidades que se mencionan caen en tres grupos y nos enseñan que el UN Dios es TRINO:
1. Un cuerpo, un ESPÍRITU, una esperanza.
2. Un SEÑOR, una fe, un bautismo.
3. Un DIOS y PADRE.
Cristo da dones a su iglesia, pero antes de darlos descendió y subió. Descendió como Salvador y ascendió como Pontífice y Señor.
Los dones son “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe” (v. 13). Esto indica que tienen vigencia hasta nuestros días. El Señor es el que da los dones así que, pongamos la vista en el Dador y no tanto en los dones mismos.
Finalmente observemos que Cristo es el remedio para todo embate de mala doctrina (vs. 14-16).

Efesios 4:17-32  UN CONTRASTE

Después de exhortarnos a andar como es digno, se nos exhorta a no andar como los inconversos que “andan en la vanidad de su mente”, con el entendimiento entenebrecido y ajenos de la vida de Dios.
El que vive alejado de Dios puede caer en los pecados más viles (v. 19). El Señor nos enseña a vivir una vida santa, sobre todo con su ejemplo (vs. 20,21).
Santidad, es dejar el “viejo hombre” para revestirnos del “nuevo” (vs. 22-24), creado “en la justicia y santidad de la verdad”.
La santidad es vital e intensa y no consiste en sólo abstenerse del mal sino en encontrar nuestro deleite en Dios y practicar el bien.
Esto se ilustra con el ladrón que deja de hurtar y ahora trabaja, no sólo para suplir sus propias necesidades, sino para tener algo qué compartir con los demás (v. 28).
Somos sellados con el Espíritu y perdonados por Dios. Seamos benignos, misericordiosos y aprendamos a perdonar a los que nos ofenden.

Efesios 3:1-21


Efesios 3:1-13  “EL MISTERIO DE CRISTO”

El lenguaje del primer versículo de nuestra lectura nos hace pensar que Pablo va a orar nuevamente por los lectores de su carta (comp. 1:15,16) y sí lo va a hacer, pero primero insiste en la importancia de lo que acaba de escribir en el capítulo anterior.
Los versículos 9,3 y 5 (en este orden) nos dan una buena explicación de lo que es un misterio. Es algo escondido en los propósitos de Dios, pero revelado en el momento oportuno. No era misterio que el Mesías vendría y traería bendición a todas las naciones; el misterio fue declarado después de la muerte y resurrección de Cristo: habría una compañía totalmente nueva (la iglesia) en la cual judíos y gentiles tendrían igualdad. Por la iglesia, Dios da a conocer al mundo y a los ángeles su multiforme sabiduría.
En vísperas de NAVIDAD podemos pensar que Dios no sólo preparó un cuerpo para que Cristo viviera entre los hombres y muriera por ellos en la cruz; también preparó un cuerpo para que fuera glorificado ante el mundo durante los más de veinte siglos que han transcurrido desde la primera navidad. Ese cuerpo es la iglesia y formamos parte de él.

Efesios 3:14-21  ORACIÓN PIDIENDO AMOR

Es un privilegio escuchar la oración de quien vive cerca de Dios. Aquí podemos conocer al apóstol, saber cuáles eran sus anhelos y aprender lecciones que nos ayudarán a orar. La oración que hemos leído pide:
1. La potencia del Espíritu (v. 16).
2. La presencia de Cristo que se realiza por fe y se experimenta en amor. Entre más conocemos de este amor en experiencia personal, más seremos constreñidos por él en servicio (vs. 17-19).
3. La plenitud de Dios (v. 19). No es una meta inalcanzable; no subestimemos el poder de Dios, al contrario, oremos para ser capaces de entender todo lo que él quiere y puede hacer en nosotros.
Es necesario que Cristo habite por fe en nuestros corazones para que, arraigados y cimentados en amor, podamos conocer las cuatro dimensiones de su amor: (1) Anchura, todo lo que abarca. (2)Longitud, su duración es eterna. (3) Profundidad, hasta dónde desciende: del cielo a Belén, hasta el pecador más vil que lo necesita. (4) Altura, hasta dónde eleva a pecadores como nosotros: a la misma presencia de Dios.
Ciñamos, pues, los lomos de nuestro entendimiento (1 P. 1:13) y pidamos que nuestros ojos sean iluminados (Ef. 1:18) para entender LA VERDAD DE LA NAVIDAD.

Efesios 2: 1 - 22


Efesios 2:1-10  EL PODER DE DIOS

La frase: “Pero Dios” (v. 4), divide el pasaje en dos partes:
1. El pasado (vs. 1-3). Aquí vemos lo que éramos “por naturaleza” (v. 3), en otro tiempo, cuando andábamos en la corriente del MUNDO, conforme a los propósitos del DIABLO, haciendo la voluntad de la CARNE. Como éramos hijos de ira nos tocaba sufrir el juicio de Dios. Pero Dios efectuó un cambio asombroso.
2. El presente (vs. 4-10). Del lugar más bajo nos ha elevado al lugar más alto (v. 6) y esto lo hizo:
a) “Por su gran amor con que nos amó” (v. 4). Amor abundante y eterno.
b) “Por gracia” (vs. 5,8). La salvación que gozamos es don gratuito e inmerecido.
c) “Por medio de la fe” (v. 8). La fe no espera una salvación futura sino que agradece lo que ya tiene. Leemos: “sois salvos”.
El pasaje termina enseñándonos que somos creados para buenas obras. Éstas no son para merecer la salvación sino para mostrar gratitud por ella al que nos salvó conforme a “las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros” (v. 7).

Efesios 2:11-22 “MEDIANTE LA CRUZ”

Nunca llegaremos al final de las bendiciones que fluyen del Calvario. La reconciliación con Dios trae como consecuencia la comunión con todos los santos. La dicha de ser hechos cercanos a Dios es el cumplimiento de la profecía de Isaías 57:19.
Cristo es nuestra paz (v. 14), hizo nuestra paz (v. 15) y nos anuncia la paz (v. 17). Estando cerca de Dios las diferencias entre uno y otro desaparecen.
La mayor de todas, la que separaba a judíos de gentiles, fue derribada. La paz y la unidad realizada por la sangre de Cristo es una gran bendición y una gran responsabilidad, como veremos en la segunda parte de la carta. Este pasaje recalca la unidad mostrando que:
1. Todos tenemos la misma ciudadanía (v. 19).
2. Todos pertenecemos a la misma familia (v. 19).
3. Todos estamos sobre el mismo fundamento (v. 20).
4. Todos formamos un edificio espiritual que es morada de Dios (vs. 21,22), que reemplaza al tabernáculo y al templo como medio de expresión de Dios ante el mundo.
Dios, por el Espíritu, mora en su iglesia y ésta debe crecer “para ser un templo santo en el Señor” (v. 21).

martes, 17 de abril de 2018

Efesios 1:1-14


 Efesios 1:1-14

“LA ALABANZA DE SU GLORIA”

Esta epístola va dirigida a santos y, bendito sea Dios, nosotros somos “santificados en Cristo Jesús” (1 Co. 1:2). Pero también va dirigida a “fieles en Cristo Jesús”. ¿Merecemos este título?
Lo primero describe nuestra posición por gracia (caps. 1-3) y lo segundo nuestra responsabilidad de vivir una vida santa, por la fe (caps. 4-6). Como David en el Salmo 103, Pablo bendice a Dios y enumera las bendiciones recibidas de él. David comienza la lista con perdón. Pablo menciona esto también, pero se remonta primero a bendiciones que tienen su origen antes de la fundación del mundo. Estas vienen de:
1. Dios el Padre (vs. 3-6). Nos bendijo, nos escogió, nos predestinó y nos hizo aptos.
2. Cristo (vs. 7-12). Al recibir a Cristo tenemos en él redención, perdón y herencia.
3. El Espíritu Santo (vs. 13,14). Cada creyente recibe el Espíritu al creer y él es el sello que garantiza que pertenecemos a Dios y es las arras (prenda) de la herencia que es nuestra.
Que las misericordias de Dios, las bendiciones en Cristo, y el ministerio del Espíritu Santo en nuestras vidas sean hoy para “alabanza de su gloria” (v. 12).

Efesios 1:15-23  ORACIÓN PIDIENDO LUZ

En estos versículos el maestro pasa a ser intercesor. Ora por nosotros más que por sí mismo. Aquí la oración parece nacer no tanto del sentir una necesidad sino más bien de la grandeza de los temas tratados en los primeros versículos.
Hace falta inteligencia espiritual para entender tres cosas:
1. Los propósitos de Dios. “La esperanza a que él os ha llamado” (v. 18). Al saber lo que Dios espera hacer con nosotros podremos andar en forma digna de tal vocación (4:1).
2. La propiedad de Dios. La iglesia puede parecer pobre y despreciada a los ojos del mundo. Pero, alumbrados los ojos del entendimiento, veremos en ella “las riquezas de la gloria de su herencia” (v. 18).
3. El poder de Dios. ¡Qué concepto tan pobre tenemos, las más de las veces, del poder de Dios! Su “supereminente grandeza” (v. 19) se manifestó resucitando a Jesucristo y poniéndole sobre todas las cosas y como Cabeza de la iglesia.
Antes de pedir por otros, como hace Pablo, digamos: “Abre mis ojos...” (Sal. 119:18) para ver y entender lo que el Señor ha hecho conmigo.
  continuara.

BOSQUEJO DE EFESIOS


BOSQUEJO DE EFESIOS
DOCTRINA Caps. 1-3
Bendiciones (1:3-23), Historia (2:1-22) y Misterio de la iglesia (3:1-21)
DEBERES DEL CREYENTE Caps. 4-6
Constitución del creyente (4:1-16)
Conducta: Personal (4:17-32), Social (5:1-21), Familiar (5:22-6:9)
Conflicto (6:10-20) Saludos (1:1,2) y Despedida (6:21-24)]



INTRODUCCIÓN A EFESIOS


INTRODUCCIÓN A EFESIOS
ESTA es una de las epístolas carcelarias, es decir, fue escrita cuando Pablo estaba preso en Roma. El Libro de los Hechos termina dejando a Pablo preso en una casa alquilada en la capital del imperio. Estando allí escribió esta epístola. Los años de encarcelamiento fueron bien aprovechados ya que el testimonio personal de este siervo de Dios tuvo impacto en la misma casa de César (Fil. 1:13; 4:22). Durante ellos escribió a lo menos cuatro epístolas llenas de énfasis sobre la persona y obra de Cristo: Efesios, Colosenses, Filipenses y Filemón.
Se cree que la carta que vamos a estudiar no fue dirigida sólo a Éfeso sino a las mismas siete iglesias de Asia mencionadas en Apocalipsis 2 y 3, donde esta misma iglesia encabeza la lista.
El tema de la epístola es el mismo que encontraremos en Colosenses: Cristo cabeza de la Iglesia. Allí, el énfasis está en Cristo la Cabeza, mientras que aquí es en la Iglesia que es su cuerpo. Esto es evidente en la insistencia sobre UNIDAD que encontraremos en nuestras lecturas. No hay una iglesia judía y otra gentil: hay una sola y se ve como un cuerpo (caps. 1,4), como una casa (cap. 2) y como una esposa (cap. 5).
También hay paralelos con otra epístola: la Primera Carta a los Corintios, y es natural, ya que ambas tienen como tema a la iglesia, pero hay una marcada diferencia:
Primera Corintios habla de la IGLESIA LOCAL. Vemos a una iglesia ubicada en el tiempo y en el espacio, asediada por toda clase de problemas externos y aún más, por dificultades internas.
Efesios contempla a la IGLESIA UNIVERSAL, completa, en “lugares celestiales”, sin las manchas y arrugas que vemos en una Iglesia Local.
El bosquejo que sigue nos muestra que la epístola se divide en dos partes más o menos iguales. La primera presenta las riquezas del creyente y la segunda sus responsabilidades
La primera señala el credo y la segunda la conducta.
La epístola contiene dos oraciones que merecen estudio especial, intenso, mucha meditación y, sobre todo, apropiación. Las encontramos en 1:15-23 y 3:14-21.

Serie: Mandamiento Bíblico

Estos son los animales que comeréis,   no comeréis éstos:”, v. 2-3. Levítico 11. 1-8, 43-47; 1 Timoteo 4, 3-4. Leer. En Levítico 11 tene...