Efesios 1:1-14
“LA ALABANZA DE SU
GLORIA”
Esta epístola va dirigida
a santos y, bendito sea Dios, nosotros somos “santificados en Cristo Jesús” (1 Co. 1:2). Pero también va dirigida a “fieles
en Cristo Jesús”. ¿Merecemos este título?
Lo primero describe
nuestra posición por gracia (caps. 1-3) y lo segundo nuestra responsabilidad
de vivir una vida santa, por la fe (caps. 4-6). Como David en el Salmo 103, Pablo bendice a Dios y enumera las
bendiciones recibidas de él. David comienza la lista con perdón. Pablo menciona
esto también, pero se remonta primero a bendiciones que tienen su origen antes
de la fundación del mundo. Estas vienen de:
3. El
Espíritu Santo (vs. 13,14). Cada creyente recibe el Espíritu al
creer y él es el sello que garantiza que pertenecemos a Dios y es las arras
(prenda) de la herencia que es nuestra.
Que las
misericordias de
Dios, las bendiciones en Cristo, y el
ministerio del
Espíritu Santo en nuestras vidas sean hoy para “alabanza de su gloria” (v. 12).
Efesios 1:15-23
ORACIÓN PIDIENDO LUZ
En estos versículos el
maestro pasa a ser intercesor. Ora por nosotros más que por sí mismo. Aquí la
oración parece nacer no tanto del sentir una necesidad sino más bien de la
grandeza de los temas tratados en los primeros versículos.
Hace falta inteligencia
espiritual para entender tres cosas:
1. Los propósitos de Dios. “La esperanza a que él os ha llamado”
(v. 18). Al saber lo que Dios espera hacer con nosotros podremos
andar en forma digna de tal vocación (4:1).
2. La
propiedad de Dios. La
iglesia puede parecer pobre y despreciada a los ojos del mundo. Pero,
alumbrados los ojos del entendimiento, veremos en ella “las riquezas de la
gloria de su herencia” (v. 18).
3. El
poder de Dios. ¡Qué
concepto tan pobre tenemos, las más de las veces, del poder de Dios! Su
“supereminente grandeza” (v. 19) se manifestó resucitando a Jesucristo y poniéndole sobre
todas las cosas y como Cabeza de la iglesia.
Antes de pedir por otros,
como hace Pablo, digamos: “Abre mis ojos...” (Sal. 119:18) para ver y entender lo que el Señor
ha hecho conmigo.
continuara.
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