Lamentaciones 5:1-22 JERUSALÉN ASOLADA (2)
REGRESAMOS
hoy al tema del primer capítulo, pero con una diferencia. Este quinto poema
tiene más de oración que de lamento.
Notamos
que todo va dirigido a Dios, describiendo los sufrimientos del pueblo,
confesando pecado y pidiendo misericordia.
Nuestra
porción principia con la sentida plegaria: “Acuérdate... mira”. Al igual que en
el primer capítulo hay una triple descripción de la ciudad que a la vez es la
descripción de todo pecador, y otra vez podremos encontrar en el Nuevo
Testamento que Cristo es la solución a esta condición.
1. “No hay para nosotros reposo” (v. 5), pero sí hay
reposo para quien se acerca a Cristo con fe (Heb. 4:1,9,10).
2. “No hubo quien nos librase” (v. 8). El que
conoce a Cristo sabe que la verdad lo hará libre y confía en la promesa: “Si el
Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Jn. 8:31,36).
3. No hay pan (v. 9). El egipcio
y el asirio se negaban a ayudar al necesitado, y los que querían buscar pan
salían de la ciudad con peligro de sus vidas. Cristo promete satisfacer
abundantemente la sed y el hambre del hombre (Jn. 6:35).
De
pronto la oración se convierte en alabanza y el Libro de Lamentaciones termina
hablando de la permanencia y soberanía de Dios (v. 19). Tal es el
efecto que tiene la oración.
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