domingo, 20 de mayo de 2018

Lamentaciones 5:1-22


Lamentaciones 5:1-22  JERUSALÉN ASOLADA (2)

REGRESAMOS hoy al tema del primer capítulo, pero con una diferencia. Este quinto poema tiene más de oración que de lamento.
Notamos que todo va dirigido a Dios, describiendo los sufrimientos del pueblo, confesando pecado y pidiendo misericordia.
Nuestra porción principia con la sentida plegaria: “Acuérdate... mira”. Al igual que en el primer capítulo hay una triple descripción de la ciudad que a la vez es la descripción de todo pecador, y otra vez podremos encontrar en el Nuevo Testamento que Cristo es la solución a esta condición.
1. “No hay para nosotros reposo” (v. 5), pero sí hay reposo para quien se acerca a Cristo con fe (Heb. 4:1,9,10).
2. “No hubo quien nos librase” (v. 8). El que conoce a Cristo sabe que la verdad lo hará libre y confía en la promesa: “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Jn. 8:31,36).
3. No hay pan (v. 9). El egipcio y el asirio se negaban a ayudar al necesitado, y los que querían buscar pan salían de la ciudad con peligro de sus vidas. Cristo promete satisfacer abundantemente la sed y el hambre del hombre (Jn. 6:35).
De pronto la oración se convierte en alabanza y el Libro de Lamentaciones termina hablando de la permanencia y soberanía de Dios (v. 19). Tal es el efecto que tiene la oración.
Aprendamos a llevar nuestras tristezas al “Dios de toda consolación” (2 Co. 1:3).

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