Filipenses 1:1-11 ORACIÓN
EJEMPLAR
La carta va dirigida a todos los santos en Cristo Jesús en Filipos
(no en el cielo). En Filipos se sufre, pero se puede y se debe triunfar sobre
circunstancias adversas. Tras breve introducción el apóstol ora y su oración
consta de dos partes:
1. “DOY GRACIAS...” (vs.
3-8). En
la oración, y en toda la carta, hay agradecimiento, alegría y afecto. Pablo da
gracias por: (a) Lo que ellos hacían por el Señor (vs.
5-7).
Resalta su comunión en el evangelio. Diez años, más o menos, habían
transcurrido desde que Pablo llevó el evangelio a Filipos y la comunión había
sido continua: “desde el primer día hasta ahora”. (b) Lo
que el Señor hacía por ellos (v.
6). En
contraste con “desde el primer día hasta ahora”, Pablo afirma que el Señor
perfeccionaría la buena obra que comenzó en ellos desde ahora, “hasta el día de
Jesucristo”.
2. “Y ESTO PIDO...” (vs.
9-11).
Pablo pide: (a) Que su amor abunde. (b) Que aprueben lo mejor. El resultado de
esta petición es, por un lado, ser “irreprensibles”, y por el otro, estar
“llenos de frutos de justicia” para gloria de Dios.
Oremos de esta manera.
Filipenses 1:12-30 EXPERIENCIAS
TRIUNFANTES
Aunque escrita en un calabozo, esta epístola no comunica la
tristeza de la cárcel sino los triunfos del cielo. “Mis prisiones”, dice Pablo
una y otra vez, pero no para quejarse sino para dar gracias a Dios que por
medio de ellas el evangelio había llegado al pretorio y a la casa de César (v.
13; 4:22), y otros habían cobrado
ánimo por medio de ellas para predicar la palabra sin temor (v.
14).
Pero estaba en un dilema (v.
23).
Estar con Cristo o seguir sirviéndole. Su deber era magnificar a Cristo, o por
vida o por muerte.
La vida victoriosa tiene su fundamento en Cristo. Tomemos nota de estas bases importantes:
Al final del capítulo tenemos una exhortación a unidad, mostrando
comportamiento digno del evangelio. Debemos combatir “unánimes por la fe del
evangelio” (v.
27). La
experiencia de Pablo debe ser la nuestra. Debemos tener “el mismo conflicto” (v.
30),
pero también debe ser nuestra la misma experiencia de triunfo.
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