Lamentaciones 1:1-22 JERUSALÉN ASOLADA (1)
TRES de
los poemas empiezan con la exclamación “¡Cómo...!” indicando que la descripción
es difícil, casi imposible.
Para
provocar simpatía y dar color dramático, la ciudad es personificada. El cuadro
es el de una viuda que fue señora, pero ahora es esclava. Está sola, no por la
situación de la ciudad entre las montañas, sino porque sus casas están en
ruinas y vacías y porque le han robado a sus hijos. Aun sus amantes, Edom y Egipto,
la han abandonado. La razón de su desgracia es: “Pecado cometió Jerusalén” (v. 8). La
descripción de Jerusalén es la de todo pecador. Tomemos nota que:
1. “No halló descanso” (v. 3). El alma sin
Cristo no tiene descanso, pero lo puede hallar en él (Mt. 11:28).
3. “No tiene quien la consuele” (v. 9). Cristo
consuela al triste y prometió enviar otro Consolador cuando regresó a su Padre
(Jn. 14:26).
En
el versículo 12 habla de
la ciudad de Jerusalén, pero la aplicación a Cristo, colgado en un madero fuera
de la puerta de la ciudad, es una conmovedora apelación al corazón
humano. ¿Nos conmueve
esto a nosotros?
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